"Una Señora guapísima" anunció en 1933 la Guerra Civil española
Para intentar conocer la verdad de lo que pasó antes y durante la Guerra Civil española uno tiene la obligación de conocer todo lo referente al tema, es decir, leer todos los documentos, libros y periódicos editados entre los años 1933 a 1939.
Desde el año 1976 tenía ficha exacta de un libro editado en 1934 y del que no existían ejemplares en la Biblioteca Nacional. El libro trataba de unas apariciones acaecidas entre los años 1931 y 1933.
El
verano pasado oí de nuevo hablar del libro, fui a la Biblioteca Nacional y allí
estaba, había sido reeditado en Sueca, Valencia, en el año 2003.
Después
de 52 años, en 1985 se edita un libro con las pruebas de cómo Francisco Largo
Caballero preparó y lanzó la Guerra Civil en 1934; ahora, 72 años después, en
el verano del 2006 leyendo un libro de 1934 y reeditado en el 2003, me entero
que “una Señora guapísima” en el año 1933 había anunciado a unos niños que
precisamente ese era “el año del comienzo de los castigos”.
Reconozco
que voy con bastantes años de retraso en el conocimiento del tema de la Guerra
Civil española, y ciertamente no me consuela que otros no se hayan enterado
todavía , y lo que es más grave, que no se quieran enterar.
No
voy a entrar en el tema de las apariciones, visiones y profecías, pero a quien
interese el tema le recomendaría encarecidamente una de las mejores obras:
Carlos María Staehlin. Apariciones: ensayo crítico. Madrid, 1954.
A
finales de los 70 hablé con el jesuita y autor del libro y recuerdo que le
animé a que reeditase la obra, me dijo que el tema lo había dejado hacía tiempo
y que le resultaría complicado retomarlo, ya que su actual labor se centraba en
el arte y la fotografía en el cine.
Por
mí parte lo único que me interesa es que la Guerra Civil española fue anunciada
en el año 1933, como “el año del comienzo de los castigos”. No me interesa si
todo ello fue debido a una prodigiosa imaginación de unos niños; o si fue una
alucinación colectiva; o si se aparecía la Virgen o san Cucufate: me interesa
un dato del mensaje y no todo el mensaje ni su mensajero.
Sólo
seis puntos:
1.
El libro en cuestión es: Amado de Cristo
Burguera y Serrano. O. F. M. Los Hechos de Ezquioga ante la razón y la fe.
Valladolid (junio) 1934.
2.
En el pueblo vizcaíno de Ezquioga, la
aparición fue vista por los hermanos Antonia
Bereciartua de 11 años y Andrés
de 7, al “crepúsculo vespertino, del 30
de junio de 1931” (p. 31); pero parece ser que “nueve días antes vió en Aguerrezabal, Ignacio Galdos, terrateniente y
concejal de Ezquioga, quien habiendo contado su visión al ecónomo y a otras
personas, le burlaron. Por esto él enmudeció” (p. 31 llamada 1).
3.
Los videntes fueron en total “alrededor
de 152 los llamados a estas santas comunicaciones” (p. 483).
4.
Entre esos videntes estaba Benita Aguirre
de 9 años, que el 11 de julio de 1931 vio “a
una Señora, era guapísima y llevaba en una mano un pañuelo y en otra una
espada, (...) vi que daba vuelta un poco al pañuelo, en una de cuyas puntas se
leía con letras bordadas, color lila: Paz en la tierra” (p. 486).
“Algunos conocidos en tono de burla, decían:
“A Benita no se la puede llevar a ninguna parte, porque se marearía y en todas
partes verá a la Virgen” (p. 486).
Cuenta
Benita que días después, el 29 de julio, “me
pidieron interrogase a la Visión cómo
quería que se la llamara”, y la Visión dijo a Benita un nombre. Benita se
va a casa acompañada de su madre y allí la dice: “me he llevado una gran desilusión, pues creí que en Ezquioga se me
aparecía la Virgen, y resulta que es “Mater dolorosa” (p. 487).
21
de enero de 1933: “La Santísima Virgen
“me ha dicho que ha llegado ya el año del comienzo de los castigos” (p. 491).
/Todavía
faltaban unos meses hasta el 9 de noviembre, cuando el líder socialista Francisco
Largo Caballero afirmó públicamente: “Estamos en plena guerra civil. No nos
ceguemos. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres
cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar”.
Más
tiempo aún faltaba para el 20 de diciembre, cuando el portavoz socialista
Indalencio Prieto Tuero, declara ante el Congreso de los Diputados; “Decimos,
Sr. Lerroux y Sres. Diputados, desde aquí, al país entero, que públicamente
contrae el partido socialista el compromiso de desencadenar, en ese caso, la
revolución”/.
Benita
afirma que la Virgen la dice el 7 de septiembre de 1933: “Esta República impía, que reposa en España, cuya aparición ha sido
señal de los castigos venideros, pronto será totalmente arruinada; más aún
vendrán peores tiempos. Los comunistas se apoderarán de España y sacarán fuera
de ella a los buenos; y, mientras los buenos estéis fuera, castigaré cruelmente
a toda España, sin temor a nada. Los buenos tendréis que huir a los desiertos; mas
os declaro que no sufriréis hambre, pues Yo os alimentaré: Allí, en el
desierto, conoceréis al que después tiene que reinar (o sea, el Gran Monarca).
Después que paséis tres años y medio en el desierto podréis venir otra vez a
España, pues habrán pasado, para entonces, los castigos. Y es en este tiempo
que vendrá el reinado del Sagrado
Corazón de Jesús, pero este reinado será interior” (p. 513).
A
este respecto sólo tres precisiones. En primer lugar no quiero hacer de
exegeta, pero en el lenguaje simbólico cristiano, “el desierto”, es el no tener
nada y ponerlo todo única y exclusivamente en manos de Dios, y es también el
vacío espiritual que se entrega confiadamente para que Dios lo llene. En
segundo lugar, “tres años y medio” es un tiempo simbólico bíblico que indica un
acontecimiento calamitoso, como puede ser una persecución, una hambruna o una
sequía (“un tiempo y tiempos y medio tiempo”: Daniel 7: 25,
12: 7 y Apocalipsis 12: 14; “tres años y seis meses”: Lucas 4: 25 y
Santiago 5: 17; “cuarenta y dos meses”:
Apocalipsis 11: 2 y 13: 5; “mil
doscientos sesenta días”: Apocalipsis 11: 3 y 12: 6). Y tercera, que es de
agradecer al autor del libro y director –en el más amplio sentido- espiritual
de muchos de los videntes, la sinceridad que ha tenido en esta ocasión al poner
entre paréntesis lo del “Gran Monarca”.
/Es
importante el recordar que ese anuncio tiene fecha de 7 de septiembre de 1933,
y que es al final del año cuando los líderes socialista lanzan claras y firmes
amenazas con la revolución, o lo que es los mismo con la Guerra Civil, y que
sería en febrero del siguiente año cuando los socialistas forman el Comité
Nacional Revolucionario y Largo Caballero tiene ya elaboradas las Instrucciones
para la Guerra Civil: “En esta acción nos lo jugamos todo y debemos hallarnos
dispuestos a vencer o morir. Nadie espere triunfar en un día en un movimiento
que tiene todos los caracteres de una guerra civil”.
Todo
esto no es conocido hasta el año 1985, porque las pruebas de la preparación y
lanzamiento de la Guerra Civil estaban en las secretas Instrucciones del Comité
Nacional Revolucionario elaboradas en febrero de 1934, Instrucciones que iban
incluidas en los 1.541 folios mecanografiados y firmados por Francisco Largo
Caballero, folios que fueron donados a la Fundación Pablo Iglesias por los
hijos del segundo matrimonio de Largo Caballero en el año 1976, y esto es lo
importante, que hasta octubre del año 1985 no se hacen públicas: Francisco
Largo Caballero. Escritos de la República. Notas históricas de la guerra en
España (1917-1940). Madrid, 1985/.
5.
Otro de los videntes era Cruz Lete,
un joven de 18 años natural del guipuzcoano Isasondo y estudiante de cuarto
curso de magisterio: “El 29 de Octubre de
1931 era la cuarta vez que venía yo a Ezquioga. Se rezaba el cuarto misterio
del cuarto Rosario. Yo estaba hablando con uno y mirando al suelo, cuando vi
dos pies y caí, miré y vi a la Virgen” (p. 614). A continuación hace una detalladísima descripción de la
visión (p. 616), y más adelante dice que la Virgen: “Primero, “me mandó rezar en vascuence, y, después, en castellano”. Y
habiéndole preguntado yo por qué tenía que rezar en castellano, “me dijo que
había muchos que no entendían el vascuence, y que, entendiendo las palabras, se
rezaba con más devoción” (p. 617).
A
este joven, según él, la Virgen le pidió que ingresara en la Orden de San Juan
de Dios (p. 617), cosa que hizo, y
también le “reveló que moriría de penosa
enfermedad” (p. 615).
Cuenta
el autor del libro: “El 2 de Noviembre de 1933 murió, como un santo, cantando
el “Alma de Cristo, santifícame”, según
refieren los que le asistieron en los últimos momentos” (p. 615).
6.
Enlazando con lo dicho anteriormente sobre el hablar en vascuence o en español,
el autor del libro hace el siguiente descriptivo e interesante relato: “Desde el principio de las Apariciones,
numerosos grupos de nacionalistas vascos, entre los que menudeaban sacerdotes
–porque sabido es que este partido está alentado por gran parte del Clero-,
concurrían con sus banderitas y pañuelos propios al lugar de las Apariciones,
con la pretensión –así lo decían éllos- de que “la Santísima Virgen aparecía
para salvar a Euzkadi”; y en este sentido rezaban y cantaban. Claro está que,
sin pretenderlo, daban lugar, y lo dieron, a que se hablase en Cortes contra
Ezquioga, y que el Gobierno tomase, en parte, las medidas que tomó, porque los
que no ignoramos las pretensiones del nacionalismo vasco, como todo
nacionalismo separatista, creemos que dió, en lo de Ezquioga, un paso en falso
y se comprometía, comprometiendo, de paso, la Obra de salvación mariana que él
ocultaba. Si se hubiera limitado al rezo y al canto, sin acompañamiento de
insignias ni demostraciones de ninguna clase ¿quién sabe hasta dónde hubiesen
podido llegar las manifestaciones y efectos de ardiente fe que hubiesen seguido
presenciándose en Ezquioga?.
El hecho es que, cierto día,
en que determinado vidente fué avisado por Nuestra Señora para que publicase
que la Santísima Virgen aparece no solamente para salvar a Euzkadi, sino
también a España y al mundo entero; y el vidente publicó tal misiva, entonces
cambió la decoración: Los nacionalistas concurrentes a Ezquioga enmudecieron,
plegaron sus banderitas y desfilaron, no volviendo más por allí como tales
nacionalistas.
¿Qué era esto? ¿Qué se pretendía
con esto? Hasta aquí los nacionalistas vascos apoyaron a Ezquioga. Después de
este Hecho, no solamente no apoyan, sino que muchos, sobre todo, de sus
encauzadores, han hablado y hablan bastante mal de las Apariciones y de sus
videntes y simpatizantes” (p. 262).
Como
conclusión he de decir que siempre he querido contar y escribir la verdad y
también que otros me la cuenten y me la escriban, incluso arriesgando que me
cuenten y me escriban cuentos que son verdades y verdades que son cuentos; pero
al fin y al cabo, estas verdades de las que estamos tratando no son más que
verdades de andar por casa, que no es poco, teniendo en cuenta que vivimos en
un mundo donde dominan e imperan las mentiras y las medias verdades.
Ángel
Manuel González Fernández, junio del 2007.
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